¿Cómo sobrevivir a la maternidad sin perderme a mi misma en el intento?

Sobrevivir a la maternidadLa maternidad, como a casi todos los padres y madres, me cambió la vida. Es la experiencia mas MARAVILLOSA, así en mayúscula, que he vivido, y también la que me presenta retos constantes, porque lo que ayer valía, hoy ya no funciona y mañana nunca se sabe.

En mi caso, empecé compaginando la maternidad con mi propio proyecto empresarial, una tienda enfocada en el consumo responsable y los productos ecológicos. Siempre había pensado que el tener mi propio negocio era la forma más compatible de conciliar mi “yo profesional” con mi “yo maternal”. Y aunque conseguí compaginarlo hasta que mi hijo cumplió los 17 meses , el dibujo mental que yo me había hecho (antes de ser madre) y el real, tenía sus diferencias.

Cuando mi hijo cumplió el año, y empezó a moverse por sí mismo, tareas tan elementales como atender bien a un cliente, poder colocar un pedido, limpiar a fondo las estanterías, etc… me sobrepasaban bien por el tiempo que necesitaba bien porque mi capacidad de concentración se veía rápida y fácilmente interrumpida por alguna idea de mi bebé (que casi siempre incluía la alerta de peligro).

Esta situación me llevó a replantearme mis necesidades materno-profesionales y a hacer un balance real. La decisión fue empoderar y acompañar a mi proyecto maternal. Tras varios meses así, y aunque lo he disfrutado al 200%, he descubierto nuevas facetas que me motivan e ideas que me inspiran a volver a atender a ese yo mio profesional al que me refería.

Ahora (embarazada de mi segundo bebé y a un mes de dar a luz), me encuentro emprendiendo de nuevo.  La conciliación para mi es esencial, y el acompañamiento educativo y lúdico de mis hijos es un “must” al que no quiero renunciar, sin desechar mi propia evolución como mujer independiente del siglo XXI.

Para mi, ha sido esencial la reconciliación con mis dos “yoes” y el darme cuenta que necesito de los dos para sentirme plena, motivada y feliz.

Si te encuentras en la tesitura de estar rechazando o abrazando a uno de tus “yo”, te invito a hacer un simple ejercicio que puede ayudarte a la reconciliación. Os pongo mi ejemplo por si a alguien pueda serle útil.

Escribí en un papel todos los aspectos que me gustaban y por los que elegía enfocarme en uno de mi Yo ( en este caso el maternal) e hice lo mismo con el Yo profesional. Después desde mi yo maternal reconocí todas las cosas por las que rechazaba al yo profesional y las escribí también. hice lo mismo desde el profesional hacia el maternal. Por último desde cada uno de los “Yoes” alabé las cosas que me gustaban de la parte contraria. Para terminar identifiqué como sería mi Yo completo ideal, qué tenia de cada uno de lo yo individual y qué le sobraba de cada uno de ellos. Con mi nueva imagen visualizada e integrada desde el corazón, me he puesto manos a la obra para mi elegido cambio.

Comparto una cita que me resuena especialmente y me da mucha flexibilidad.

“Me reservo el derecho a cambiar de opinión tantas veces como sienta necesario”

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